La autoestima es el conjunto de creencias y valores que la persona tiene acerca de quién es, de sus capacidades, habilidades, recursos y potencialidades, que le han conducido hasta donde está y que le llevarán hasta donde crea que puede llegar. La autoestima nos hace reconocer las capacidades que poseemos y a la vez nos hace sentir valiosos generando en nosotros mismos energía y fuerza activa.

La autoestima es la opinión general que uno tiene de sí mismo, lo cual comporta una actitud. Se compone de:

    • Creencias : p. ej “valgo mucho” , “soy inteligente”…
    • Emociones: vergüenza, culpa, orgullo…

¿Qué conseguimos con una autoestima adecuada?

    • Superar dificultades personales y afrontar los problemas de la forma más adaptativa posible
    • Aumento de la responsabilidad
    • Aumento de la creatividad
    • Determina la autonomía personal
    • Posibilita una relación social saludable
    • Garantiza la proyección futura de la persona


¿Por qué es tan importante trabajar la autoestima en los niños/as?


Durante la infancia y adolescencia la autoestima crea una marca profunda, dado que son etapas vitales donde nos encontramos más flexibles y vulnerables.

Durante los primeros años el niño aprende la autovaloración en la familia; los adultos podemos ofrecer. Si crecemos sintiéndonos amados y seguros hay mayores posibilidades de que desarrollemos una adecuada identidad personal.

Cualquier percepción y concepto que uno tiene sobre sí mismo, forma parte de un proceso de desarrollo. Este proceso comienza cuando se es niño y se construirá a lo largo de toda la vida. Los adultos podemos ofrecer a los niños/as experiencias que le permitirán crear un sentido positivo de sí mismo.

Un niño/a con una baja autoestima tenderá a desarrollar un comportamiento negativo y ansioso, a través del que se sentirá menos seguro y sensible frente a los otros. Esto puede conllevarle dificultades en su proceso de aprendizaje, en su desempeño académico, e incluso dificultades para crear vínculos afectivos duraderos.

En general, es importante hablar de conductas, tareas, hechos concretos y no dirigirse hacia la persona. El lenguaje con el que nos comunicamos es básico en la creación de una sana autoestima.

Por ejemplo: “lo has hecho mal!” habría que sustituirlo por “ no te ha salido bien, qué ha pasado?” . Hay que reprochar la conducta o comportamiento sin centrar la acusación en su persona

En este caso, el objetivo es trasladarle al niño/a que no está bien lo que ha hecho y darle la oportunidad que se explique o, en el caso que sea demasiado pequeño, explicárselo directamente para que otra vez no vuelva a suceder.

Para potenciar el desarrollo de una buena autoestima, existen distintos ejercicios con los que ayudar a trabajarla.

1. Asignar tareas concretas

Ofrecerle confianza a través de asignarle tareas específicas del hogar para que sienta el compromiso de responder ante cada una de ellas. Simplemente puede tratarse de un ejemplo muy sencillo en el que le asignes una responsabilidad. De esta forma, le transmite el mensaje que tú crees que es capaz de hacerlo.

2. Uso de palabras “por favor” y “gracias”

Pidiéndole un favor a alguien le trasmites respecto, lo cual le hará sentir que tiene valor reforzando su autoestima.

En muchas ocasiones, se omite el hecho de dar las gracias pensando que no lo valorará, es importante decirlo ya que refuerza también la autoestima.

3. Realizar preguntas y escuchar activamente y con especial atención

Darle a tu hijo/a un espacio en el que se pueda expresar . Estamos hablando de preguntas que no tengan respuesta de sí/no, se trataría de preguntas que consigan estimularlo de forma más exigente.

Con este tipo de preguntas el niño/a debe esforzarse en describir sensaciones o pensamientos lo que le ayudará a mejorar el obtener conocimiento de sí mismo.

4. Destacar lo positivo y mejorar lo negativo

Si existe oportunidad, expresarle al niño/a el orgullo que supone una conducta concreta con el fin de ofrecerle reconocimiento.

En el caso que se equivoque explicarle qué ha pasado las veces que sean necesarias, con paciencia y focalizando sobre el hecho, nunca sobre su capacidad. Cuando logre el resultado correcto, hazle ver que fue capaz de superar la dificultad.

La autoestima supone ser consciente de las virtudes y los defectos por lo que es tener la suficiente confianza en la propia capacidad de superar las dificultades.

Aplicando estos ejercicios, podrán fortalecerse interiormente y, de este modo, podrán prepararse de la mejor forma posible para la vida adulta.

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